La historia de Noé comienza en medio de la violencia humana y el juicio. Dios le ordenó construir una nave para preservar a su familia y a los seres vivos. Noé obedeció. Cuando el arca se detuvo, envió aves mientras esperaba tierra seca y edificó un altar al salir.
Dios hizo pacto con Noé y todo ser viviente, dando el arcoíris como señal. Génesis 8:4 habla en plural de los montes de Ararat, no de una sola cima. El antiguo nombre Ararat se relaciona con Urartu. El vínculo con el monte Ararat moderno es una tradición poderosa, pero no una identificación exacta dada por el texto bíblico.

