El Nuevo Testamento distingue a Felipe de los Doce de Felipe el evangelista de Hechos, aunque la tradición de Hierápolis a veces los mezcló. Un testimonio de Polícrates de Éfeso a finales del siglo II, conservado por Eusebio, afirma que Felipe de los Doce y sus hijas reposaban en Hierápolis. Es una referencia muy antigua a la relación de la ciudad con Felipe.
El Martyrium octogonal del siglo V se convirtió en el gran edificio de la ruta de peregrinación. Excavaciones modernas hallaron en el centro de una iglesia cercana una tumba romana del siglo I, vinculada por el equipo con la antigua tradición. La tumba estaba vacía y carecía de inscripción identificadora: la arqueología sostiene la fuerza y antigüedad del culto, pero no demuestra por sí sola la identidad del enterrado.
La UNESCO presenta Hierápolis como lugar tradicional del martirio de Felipe hacia el año 80 y señala que sus iglesias hicieron de la ciudad un gran centro religioso del mundo romano oriental. Los relatos posteriores difieren sobre su muerte; las construcciones muestran, sin embargo, cómo generaciones de cristianos modelaron la ciudad alrededor de su memoria.

