Abraham quería que la esposa de Isaac viniera de su parentela y no de los pueblos de Canaán. Su siervo llegó a la ciudad de Nacor y oró junto al pozo. Rebeca respondió a su petición y sacó agua también para los camellos. El relato la presenta como una mujer que actúa, decide y asume libremente una bondad exigente.
Cuando la familia quiso retrasar la partida, Rebeca respondió: ‘Iré.’ Esaú y Jacob nacieron en el hogar que formó con Isaac. Su papel en la bendición recibida por Jacob hirió profundamente a la familia. La Escritura muestra tanto su fuerza como sus errores y presenta a Dios continuando su promesa mediante personas imperfectas.

