Juan respondió al llamado de Jesús junto con su hermano Santiago. Con Pedro y Santiago presenció la Transfiguración, la resurrección de la hija de Jairo y Getsemaní. El Evangelio lo sitúa junto a la cruz y entre quienes corrieron al sepulcro vacío. En Hechos acompaña a Pedro al Templo y declara que no pueden dejar de hablar de lo que han visto y oído.
En Apocalipsis Juan dice que estaba en Patmos por la palabra de Dios y el testimonio de Jesús. Su visión se envía a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. La Biblia no afirma que Juan muriera en Éfeso; esta relación viene de testigos antiguos como Ireneo y Eusebio. Por eso debe distinguirse la memoria eclesial de las afirmaciones explícitas de la Escritura.

